El esperado momento se ha producido y hemos puesto nuestras garras sobre la quinta encarnación de la saga.
El instinto suele aferrarse a la máxima de que la primera impresión es la que cuenta. Esta vez dejaremos de lado nuestro punto más animal y le daremos un voto de confianza a The Collective, ya que la pre-alpha que hemos probado de Silent Hill: Homecoming no se encontraba todavía a la altura de nuestras expectativas, sobre todo, dada la excelente trayectoria de sus antecesores. Afortunadamente vamos a tener que esperar muy poco para comprobarlo, porque el juego llegará a las tiendas en septiembre.
Y os preguntaréis que qué es lo que hemos podido jugar. Pues básicamente, la llegada de Alex Shepherd a su pueblo natal. Las calles están asoladas por la niebla tras la secuencia que le ha llevado hasta Shepherd’s Glenn. Después de encontrarse con otro personaje, la juez Holloway, el protagonista se dirige a su casa. Allí se encontrará con su trastornada madre y con una terrible criatura en un sótano anegado de agua. El monstruo posee unas garras descomunales y en su rostro tan sólo muestra una boca que se abre en vertical desde la frente a la barbilla. Ante tan terrible visión, Alex saca su cuchillo. Y nada más eliminar al engendro, se enfrenta al primer puzzle de la demo: poner en marcha el motor de una bomba para achicar el agua del sótano. El mes que viene más.