Que Japón siente fascinación por la moda y tendencias occidentales no es ningún secreto. Pero tampoco sorprende que los nipones sepan llevar estas modas mucho más allá de sus referentes originales, quienes a veces las abandonan por agotamiento. Como por ejemplo, la moda gótica. Este estilo llegó a Japón a finales de los noventa, desde Estados Unidos, Alemania e Inglaterra. Los primeros y tímidos modelitos góticos nipones no serían nada hasta que grupos como Malice Mizer reinventaran esta estética. El estilo gótico se fusionó con el rococó francés y la moda victoriana del siglo XIX: corpiños, botas altas, ropa con encaje, medias por encima de la rodilla... Había nacido la Gosu Rori, la lolita gótica. La juventud «tokiota» cayó totalmente rendida ante esta estética y comenzaron a reunirse en la popular plaza de Yoyogi de Harajuku, en Shibuya y Shinjuku, para comparar y lucir modelos.
El fenómeno es ahora imparable, dando lugar a productos como revistas exclusivas (Gothic & Lolita Bible), películas (Kamikaze girls), marcas de ropa (Innocent World), bandas musicales (Dué le Quartz, Dir En Grey) o manga (el popular Death Note).