Desde ejecutivos a amas de casa de todas las edades juegan en Japón con un curioso artilugio y gastan sus ahorros en ellos: las máquinas de pachinko.
Desde ejecutivos a amas de casa de todas las edades juegan en Japón con un curioso artilugio y gastan sus ahorros en ellos: las máquinas de pachinko. Se trata de una singular mezcla entre nuestro pinball y las máquinas tragaperras de toda la vida. La cosa funciona así: el jugador compra en la caja una gran cantidad de bolitas de acero, que debe introducir en el aparato en cuestión, donde si tiene suerte caerán en alguno de los pequeños cajoncitos que están ubicados en su base (aunque la mayoría de las veces acabarán en el gran agujero que también se halla allí).
Si consigues insertar la bola en el lugar correcto, conseguirás más de ellas y podrás canjearlas por todo tipo de premios, desde juguetes hasta pequeños electrodomésticos. También puedes conseguir dinero, aunque esto último no está muy bien visto. Estas máquinas se encuentran en centenares de salones dedicados a ello, y no son conocidos precisamente por la elegancia de su decoración...