¿Quién no recuerda aquellos perros-zombi rompiendo los cristales de las ventanas mientras atravesábamos un pasillo al comienzo del primer Resident Evil? A lo largo de sus capítulos, han aparecido multitud de enemigos diferentes, obras genéticas del T-Virus y derivados. Desde los clásicos zombis a Hunters, Lickers, el imponente Tyrant o los debutantes de la cuarta entrega, como El Gigante.