El personaje más oscuro del clásico de PSone.
Desarrollar un juego que lleve el nombre de Final Fantasy VII , seguramente el título más popular de la historia de los RPG en consola, es un proyecto bastante ambicioso. A la hora de afrontarlo, los responsables de Square Enix se decantaron por centrar su argumento en uno de los personajes menos conocidos. Vincent, de hecho, no formaba parte del equipo de héroes de este clásico de PSone desde un principio, y su incorporación era totalmente opcional requiriendo una serie de acciones por parte del jugador. Aún así, se convirtió en uno de los favoritos de los fans , que aún recuerdan su primera aparición, descansando dentro de un ataúd en lo más profundo de la mansión de Nibelheim . Su pinta de «malote», la parquedad de sus palabras y su imagen, capa incluida, lo hacían perfecto para una aventura en solitario. Y dado que el arma que portaba era una pistola (que parecía sacada de un duelo del siglo XIX), nada mejor que un shooter , a pesar de la poca experiencia que tiene Square Enix en este tipo de juegos. Para su elaboración contó con alguno de los «pesos pesados» de la compañía. Tetsuya Nomura, el creador del personaje, se encargó de actualizar su aspecto para adaptarlo a los nuevos tiempos, al igual que ocurre en el fi lme de animación Advent Children (de hecho, las secuencias de vídeo de este título son muy similares en cuanto a calidad y apariencia a las de Dirge Of Cerberus ). Las labores de dirección recayeron en Takayoshi Nakazato, que ya había trabajado con anterioridad en Final Fantasy X y X-2 . Para la creación de la banda sonora se recurrió al veterano Masashi Hamauzu, cuyas melodías han ambientado producciones como Tobal No.1 , SaGa Frontier 2 o Final Fantasy X . Así pues, el resultado arranca tres años después del final de Final Fantasy VII . El mundo intenta recuperarse de la caída del meteorito que invocó Sephirot , y para ello se crea una organización llamada WRO ( World Regenesis Organization ), con la que Vincent colabora eventualmente (sin implicarse demasiado, ya sabes que a este tipo le mola la independencia). Sin embargo, de las cenizas de Shinra (la malvada corporación que puso al mundo en peligro por su avaricia) surge un grupo conocido como Deepground , que intentará conseguir un gran poder del que el protagonista parece tener la clave, aunque él mismo no lo sepa. De esta manera se irán desvelando las conexiones de Vincent con los diferentes actores de esta historia, gracias a flashbacks de su pasado y a reveladoras secuencias. Muchos flecos que quedaron sueltos en FFVII se acaban de atar, y la historia queda mucho más defi nida. Escenarios conocidos y otros nuevos serán testigos de las evoluciones del pistolero en tercera o primera persona. Gracias a un punto de mira y un sistema casi automático de puntería irás acabando con los enemigos usando una de las tres armas de fuego que puedes portar (totalmente personalizables), los ataques «cuerpo a cuerpo» de Vincent o la transformación en una bestia de gran poder. A pesar de no contar con modo de juego en red como su encarnación nipona, al acabar el juego se abrirán hasta cuarenta misiones adicionales de lo más variado en cuanto a requisitos y ambientación fuera del argumento principal, y nuevos modos de difi cultad para los más atrevidos.