Planificar bien la misión o dominar el enorme mapa son algunos de los puntos que debes tener en cuenta para lograr tu avance.
Actúa como un asesino
Planifica. Primero tienes que inspeccionar el terreno y averiguar la mejor forma de acercarte hasta tu objetivo.
Mata. Decide tu estrategia y acaba con la víctima sigilosamente o luchando como un bravo guerrero.
Huye. Cumplida la misión corre a toda velocidad por las calles para llegar a la Casa de Asesinos de la ciudad.
Parkour medieval. Patrice Desilets, director creativo, no tiene ningún complejo en declarar que una de las principales fuentes de inspiración de Assassin’s Creed fue el Parkour. Sube a los tejados, comienza a correr y mantén pulsado X para realizar trayectos de infarto saltando automáticamente de casa en casa hasta tu destino.
Cabalgando por el Reino. Cuando sales por primera vez al territorio que une Acre, Masyaf, Jerusalén y Damasco, es fácil quedarse impresionado por su extensión. Lo mejor será ir a lomos de un caballo, desde el que también puedes atacar a los soldados enemigos.
Jubair. En la imagen aparece Altair sujetando la cabeza de Jubair antes de que expire. Así se despide de sus víctimas, en el entorno creado por el Animus, donde le van revelando una información muy inquietante.
La conspiración
Majd Addin. El regente de Jerusalén que gobierna la ciudad con puño de hierro, condenando a muerte a todo aquel que se le oponga. Altair irá a por él durante una de sus ejecuciones.
William De Monferrat. Un cruzado que, a pesar de servir al rey Ricardo, parece tener reservada su lealtad a otro misterioso «señor». Quizá la hoja de Altair le haga hablar.
Abu’l Nuqoud. Un mercader refi nado de Damasco. Organiza una fi esta y envenena a todos sus invitados, menos a uno... su propio ejecutor.
Un mapa gigantesco
Una de las cosas que más sorprenden en Assassin’s Creed es la inmensidad de sus escenarios. Cuando subes a una atalaya y contemplas desde arriba una ciudad, te parece mentira que sea posible recorrer a tu antojo todo ese mapeado con total libertad. Para facilitar las cosas, una vez visitadas las tres ciudades, puedes acceder a ellas directamente sin recorrer millas innecesarias.
Masyaf. Esta ciudad fortaleza con 1.925 habitantes es el centro neurálgico de los Asesinos. Aquí reside su líder, Al-Mualim que dirige todos y cada uno de sus movimientos.
Damasco. Una de las urbes más importantes de la época, con 45.323 habitantes, y minaretes de una altura que quita el hipo. Es la más grande de las tres ciudades del juego.
Jerusalén. Los lugares santos para musulmanes y cristianos sirven de marco para recrear una ciudad de 25.081 almas en la que se vivirán momentos claves de la aventura.
El Reino. No es una tierra tranquila, ésta que une las tres ciudades. Los campamentos de soldados salpican sus caminos. También tiene atalayas y misiones secundarias para completar.
Acre. El puerto donde desembarcó Ricardo Corazón de León, con 44.974 habitantes y una atmósfera azulada donde destacan su catedral y la zona portuaria.