Cantar no es una de las labores más agradecidas si no tienes una gran voz (que se lo digan al pobre Nemesis). Pero en Rock Band puede llegar a ser realmente divertido y estimulante. En cuestiones de tono, el juego es relativamente exigente (sin olvidar que cada integrante de la banda puede elegir su propio nivel de dificultad, independientemente de los demás), pero el juego respeta cuando en algunas frases no es vital la entonación (cosa que en el rock ocurre aquí y allá). Así, algunas partes pueden simplemente hablarse. Un guiño especialmente acertado es la activación del Overdrive: un sencillo «¡Hola, Madrid!» o un gritito en el momento adecuado solucionan el asunto, y aportan cierto grado de realismo más que simpático para caldear el ambiente.
LA OPINIÓN DE NEMESIS
Poner voz a semejantes clásicos del rock no tiene precio. Eso sí, empápate las letras antes de cantar si no quieres hundirte en el ridículo.