Acción en grupo con sabor a serie B.
Monster Madness: Battle For Suburbia fue una pequeña sorpresa hace aproximadamente un año, cuando se lanzó para Xbox 360. Con una mecánica muy clásica, versión actualizada de los míticos Gauntlet pero con abundancia de humor y estética de cómic, tenía pequeñas carencias referentes al control y la gestión de la cámara. La versión PS3 nos llega ahora con mejoras y ampliaciones.
El argumento y la ambientación, por suerte, permanecen intactos: Jennifer, Carrie, Andy y Zack son cuatro estereotipos de la cultura teenager que presencian cómo un grupo de monstruos (cubriendo también todos los tópicos del cine, la literatura y los tebeos de terror) invade su pequeña ciudad, y deberán detener la avalancha de criaturas nocturnas. Con perspectiva aérea y sobreabundancia de armas, power-ups, enemigos de fin de fase y decorados, Monster Madness pone al jugador al control de uno de los personajes, que se mueve con un stick y se orienta con otro. Ni más ni menos. Sencillo, contundente y con novedades tales como la inclusión de 25 misiones de desafíos con diversas pruebas de resistencia, puntería y habilidad que desbloquean armas y disfraces que emplear en el modo Historia.
Grave Danger parece algo más asequible que su precedente de 360, que exigía al jugador nervios de acero y paciencia de santo: hay menos enemigos y más posibilidades de mejorar armamento y equipo. Una oportunidad perfecta para recuperar un juego que hacía del sentido del humor una agradecida bandera.
CLAVES
2 El multijugdor sigue siendo uno de los puntos fuertes de la aventura: hasta cuatro jugadores On-line, uno por cada personaje protagonista, podrán unir fuerzas para hacer frente a la locura. El tuneado de los cuatro protagonistas es una de las partes más divertidas del juego: disfraces de todo tipo, versiones monstruosas... todo redunda en favor de la desvergüenza del título.
El multijugdor sigue siendo uno de los puntos fuertes de la aventura: hasta cuatro jugadores On-line, uno por cada personaje protagonista, podrán unir fuerzas para hacer frente a la locura.