Los simuladores de coches se adentran aún más eb la nueva generación de consolas.
Para esta entrega del popular juego de conducción de Electronic Arts se ha dejado un poco de lado el aspecto «The fast and the Furious» que lucía Need For Speed: Carbono, y se ha optado por un estilo callejero, lo cual ha dado como resultado una jugabilidad un pelín menos purista de lo que EA nos tenía acostumbrados en sus juegos anteriores.
Pero como dice John Doyle, el productor de este Need For Speed ProStreet; si algo defi ne a este título son dos cosas: daños y humo; pero vayamos por partes. El sistema de daños que se ha implementado aquí es el más realista que hemos visto en una consola. Los coches sufren desperfectos del mismo modo que lo harían sus réplicas reales. Resulta increíble ver como, tras arañar nuestro vehículo con el quitamiedos de la carretera, se producen ralladuras en la chapa en el sitio exacto y en la dirección exacta donde la lógica y la razón mandan.
Pero es que lo del humo es mejor todavía. Los programadores han trabajado con él durante 18 meses. La cosa asusta, pero para bien. Es, sin duda, el mejor efecto de este tipo visto en consola. Cuando lo contemples, te frotarás los ojos.
EL REY DE LA CALLE
En esta ocasión nos despedimos de los circuitos urbanos nocturnos que definían Need For Speed Carbono y pasamos a correr en entornos más callejeros y de carretera.