Tu propia historia interminable.
Comencemos con un poco de background... Cuenta el historiador Wenengrus Monhona en un viejo tomo marrón y dorado, titulado Amuleto De Reyes, que en los inicios de la Primera Era, la tierra de Tamriel era gobernada con mano de hierro por una raza de altos elfos; era tan poderosa y carente de escrúpulos que «masacraba y esclavizaba a su antojo» a los hombres. Su poder procedía en gran medida de una alianza mantenida con los demonios, conocidos como Daedra. Tuvieron que venir los dioses para aliviar el sufrimiento de la raza humana mediante un pacto: Akatosh, dios dragón del tiempo, mantendría cerradas las puertas del infi erno (conocido como Oblivion) y evitaría la entrada de hordas diabólicas al mundo real a cambio de que los hombres no se apartaran del culto de los nueve divinos.
La joya, que da nombre al citado libro, fue la prenda entregada por Akatosh a los hombres, un símbolo que debían conservar generación tras generación para mantener a raya al enemigo. Así, con una conspiración para hacerse con el colgante aún a costa del propio cuello del emperador, da comienzo Oblivion, muchos años después de lo narrado por Monhona. Su libro, por cierto y para quien tenga interés en profundizar en la vasta mitología del juego, está disponible por unas monedas en Primera Edición, la librería de Ciudad Imperial, junto a decenas de otros volúmenes sobre los más variados temas, desde técnicas de defensa a esoterismo, magia negra o historia.
Pulverizando tópicos
Aquí es donde tú entras en juego, sorprendido en un calabozo por el mismísimo emperador Uriel Septim, quien se haya en plena huida por las catacumbas de su castillo, escoltado por sus guardias y acosado por los miembros de una secta llamada Amanecer Mítico. El pobre viejo asegura que tu encuentro ha sido cosa de la providencia, así que pronto te verás con el amuleto en las manos, libres como el viento y unas pocas indicaciones para encontrar a un tal Jauffre cerca del pueblo de Chorrol. Ahora sí, aquí es donde comienza la tan cacareada libertad de acción de Oblivión, una vez estés fuera de los calabozos y hayas elegido hasta el signo del Zodiaco de tu personaje (pues marcará tu protección durante todo el juego).
Tendrás a tu disposición diez razas, varios tipos de elfos y de hombres, orcos y otros humanoides con habilidades felinas y de reptil, cada una con sus debilidades, y más del doble de profesiones o clases para determinar su especialización (bardo, guerrero, ladrón...). Aunque los jugadores más exigentes siempre pueden personalizarla completamente, pulverizando así cualquier prejuicio arrastrado de la era de los dados de doce caras en referencia a que los magos no pueden llevar armadura.
En Oblivion, un fornido guerrero no tiene por qué tener la inteligencia de una aceituna y puede llegar a dominar cualquiera o todas las escuelas de magia (Conjuración, Ilusión, Destrucción, Restauración, Misticismo y Alteración) tan bien como un cazador, un curandero o un hechicero. Los gremios permiten profundizar en los secretos de cada «camino», algunos más legales que otros. Como el de los ladrones y el de los asesinos, que para entrar en ellos tendrás que ser invitado expresamente, o bien cumplir con éxito algún encarguito.
Un nuevo canon
Dejando a un lado todas las posibilidades de un juego post-GTA con desarrollo abierto, es mejor que cada uno lo descubra según marque su propio tempo (hay mil detalles: después de una batalla, te paran por las calles y te reconocerán como héroe; si un vampiro ha infectado tu sangre, comienzas a desarrollar habilidades extraordinarias, pero todos huirán de ti y sólo querrás chuparles el cuello), el salto más espectacular dado por Oblivion es en el apartado técnico. Los juegos de rol no han destacado por cuidar especialmente sus gráfi cos, quizá porque su desarrollo ha exigido siempre del jugador un «extra» de imaginación por aquello de que las estadísticas y las tablas no son fáciles de dibujar. Bethesda, com se haya en plena huida por las catacumbas de su castillo, escoltado por sus guardias y acosado por los miembros de una secta llamada Amanecer Mítico.
El pobre viejo asegura que tu encuentro ha sido cosa de la providencia, así que pronto te verás con el amuleto en las manos, libres como el viento y unas pocas indicaciones para encontrar a un tal Jauffre cerca del pueblo de Chorrol. Ahora sí, aquí es donde comienza la tan cacareada libertad de acción de Oblivión, una vez estés fuera de los calabozos y hayas elegido hasta el signo del Zodiaco de tu personaje (pues marcará tu protección durante todo el juego). Tendrás a tu disposición diez razas, varios tipos de elfos y de hombres, orcos y otros humanoides con habilidades felinas y de reptil, cada una con sus debilidades, y más del doble de profesiones o clases para determinar su especialización (bardo, guerrero, ladrón...).
¿DÓNDE ESTÁ MI MANDOBLE?
Te costará sudor y lágrimas aprender a utilizar tus propias manos: espadas, escudos, hachas, bastones, arcos, dagas y hasta seis escuelas de magia. ¡Uff!
EL MENÚ DEL DÍA
En Oblivion hay para todos los gustos. Al menos un tercio del tiempo de juego lo pasarás consultando tablas y comparando estadísticas, probando las mejoras del equipo, preparando los hechizos que tener a mano... Muchas de las funciones de este mega inventario que se despliega ante ti (que incluye dos tipos de mapas y un archivo de misiones) son casi minijuegos, como la alquimia. También las habilidades de persuasión y cerrajería se resuelven con pequeños desafíos.
NO A LA GUERRA
Por si no ha quedado claro, en Oblivion puedes hacer otras cosas además de criar músculo. Decenas de plantas crecen en distintas zonas y épocas: podrás usarlas como ingredientes o comerciar con ellas. Y los libros esconden sorpresas, algunos suben habilidades. ¿Quieres un subidón? Ve a rezar a la Iglesia.
Ficha Valoración
- Lo mejor y lo peor:
- [+] Su profundidad, su apartado técnico, las posibilidades que esconde, su duración... La sensación de estar en otro mundo... No hay nada que se le asemeje siquiera.
- [-] A pesar de que el paso del tiempo les ha permitido corregir errores de programación, los de Bethesda han sido algo rácanos y sólo han incluido una expansión.
- 9,3 Gráficos:
- Nada nuevo, sólo mejor: la climatología, la luz, los modelos, los efectos... todo en tiempo real.
- 9,3 Sonido:
- La música es excepcional y, sorpresa, no cansa. Las voces aportan dramatismo a los subtítulos.
- 9,4 Jugabilidad:
- ¡Esto es rol en estado puro! Podrás manipular todo, desde objetos a habilidades.
- 9,5 Duración:
- Inmenso: el territorio de Oblivion nos hace sentir como un conquistador en tierra virgen.
- - On-Line:
- Ninguna opción multijugador, aunque sospechamos que las descargas On-line no tardarán.
- 9,0 Rendimiento:
- Aquí no podemos dejar de resaltar las virtudes del sistema de control. Sin teclado ni ratón.
- 9,4 Total:
- No nos duele la boca lo más mínimo: ¿el mejor juego de PS3? Umm... ¿candidatos? .
Puntuación oficial:
9.4