Cuando las diosas juegan a la guerra.
Todos sabemos lo que ocurre cuando dos féminas entran en confl icto... y si estas dos resultan ser dos diosas nórdicas, la cosa no puede ser más dramática. Freya (la buena) y Hel (la mala) se disputan el dominio de
Midgard (el reino donde viven los humanos). Para lograr la victoria, cada una cuenta con sus propias armas. Hel tiene a su disposición un ejército de «no-muertos» compuesto por todo tipo de criaturas infernales, mientras que Freya ha elegido a un valiente y poderoso guerrero para que sea su campeón. Skarin, que así se llama el chico en cuestión, tendrá que liberar tres islas de grandes dimensiones del dominio de la oscuridad, rescatando a todos los congéneres que encuentre a su paso y volviendo a conquistar los diferentes asentamientos que salgan a su paso mediante grandes batallas. Todo esto en un entorno que recoge la mejor tradición de las películas de vikingos, y de aventuras en general, y que evoluciona de forma exponencial el concepto sobre el que se asentaba el anterior (y primera producción para consola) título de los desarrolladores
The Creative Assembly: Spartan Total Warrior.
Una mayor ambición
Está claro, viendo el producto final que tenemos entre manos, los programadores pretendían para su debut en esta nueva generación realizar algo mucho más grande y complejo que un simple juego de acción lineal, por muy bueno que fuera. Encarnando a Skarin tendrás una libertad casi absoluta en cada una de las tres islas que irás visitando (una detrás de otra) para ir cumpliendo los diferentes objetivos que se irán marcando en el mapa. Partiendo de una base, que es el único lugar seguro de la zona, irás expandiendo tu territorio a medida que acabes con los grupos de enemigos y liberes a tus compañeros encerrados. Para lograrlo, deberás combatir, y mucho. El sistema de lucha con armas blancas (pues el protagonista porta una espada y un hacha en todo momento) es divertido y brutal, y cuenta con un gran número de movimientos y la posibilidad de ir aprendiendo más en una especie de Arena de entrenamiento. Tan sólo se echa de menos un sistema de «
lock-on» que permita fijar el blanco de los ataques, ya que esta operación es realizada por el juego automáticamente y, claro, cuando hay muchos enemigos en pantalla (cosa que ocurre con mucha frecuencia), no siempre acierta. Además de estas escaramuzas que el protagonista lleva a cabo en solitario, y que además de acción también incluyen algunos elementos de plataformas y sigilo, mención aparte merecen las secuencias en las que el ejército que Skarin comanda (los hombres que ha conseguido liberar para que se unan a su causa) asaltan una posición enemiga (un pueblo, castillo o fortaleza). Estos espectaculares momentos son, sin duda, los más divertidos del juego. Cientos de personajes en pantalla combatirán mientras tú te dedicas a cumplir objetivos clave, como acabar con los Campeones del ejército rival (mediante la consabida fórmula de los
Quick Time Events tan de moda gracias a la saga
God Of War) o pedir la ayuda de la diosa Freya en forma de dragón que ataca la posición específi ca que elijas. Aunque antes de entrar en una de estas batallas, tendrás que haber cumplido una serie de requisitos durante las misiones anteriores. Los programadores no se han olvidado de introducir algunos toques de
RPG en lo que a la evolución del personaje principal se trata, aunque desde luego hubiéramos deseado que esta fuera mucho más profunda. Nuevos combos, algún que otro poder especial y el aumento de la barra de vida son los únicos elementos que irán siendo mejorados a medida que avances en el juego.
Por pedir que no quede No es que este
Viking sea un mal juego, más bien todo lo contrario, lo que ocurre es que algunas de las grandes ideas que presenta podían haber sido mucho más y mejor desarrolladas para crear una aventura aún más grande y completa de lo que es. Tal y como está, se queda en un genial y divertido juego de acción salvaje con libertad a la hora de mover al personaje por los escenarios. Además, posee un apartado gráfico bello en general, pero presenta ciertos defectos típicos de una primera producción en
PS3, como son ralentizaciones ocasionales y unas sombras algo defi cientes. En resumen, no es el «GTA medieval» que todos deseábamos, pero cumple su misión de entretener a lo bestia.
Puntuación oficial:
8.9