El Incidente
19/06/2008
Lovely
Shyamalan vuelve a ponernos incómodos.
Regresa el director de El Sexto Sentido para provocarnos ese sentimiento de inquietud que tanto le gusta volcar en sus historias. Esta vez juega al despiste con un enemigo desconocido y sigiloso que consigue que las personas se autodestruyan. Una angustia incansable nos persigue desde el comienzo de la cinta hasta el fi nal. Y entre tanta carrera desesperada por salvar la vida, nos hacemos muchas preguntas más que profundas sobre la humanidad y su destino. Un apunte: premio al que encuentre el cameo del propio director en su película. Esta vez no es tan fácil: emulando a su punto de referencia, Alfred Hitchcock, Shyamalan vuelve a hacer acto de presencia en su creación. La única vez que no lo ha hecho fue en Wide Awake (1998), una particular visión de la adolescencia del ingenioso director de origen indio. Por cierto, a Mark Whalberg su personaje de héroe por accidente le sienta como un guante y ofrece una credibilidad a prueba de bombas.