Creado para ser la envidia de los amantes de los deportivos.
Aquellos que quieran jugar a ser pilotos alquilando un circuito, o los que deseen experimentar sensaciones deportivas sin pasarse de la raya, pueden encontrar en el Abarth una máquina estupenda. Aunque para ello todavía deberán esperar hasta mediados del próximo verano para comprarlo. Además de un motor de reacciones muy vivas, el deportivo italiano lleva un sistema de frenos potenciado con pinzas Brembo de doble pistón. La suspensión es más dura que la del Grande Punto convencional y también se ha rebajado la carrocería. Como en la mayoría de estos modelos, los pedales son de metal, los asientos recogen muy bien a los ocupantes y tanto el pomo de la palanca de cambios como el volante, van forrados de cuero.
Este Abarth llama la atención, sobre todo, por su interior de colores vistosos. De hecho, parte del salpicadero es de color blanco, lo que sirve para darle un aire muy juvenil y desenfadado. Por fuera, los adhesivos, la doble salida del escape, los faldones y un frontal más agresivo, descubren que estamos ante un modelo especial que cautiva nada más verlo. Para los conductores más racing existe la posibilidad de aumentar la potencia del motor hasta los 180 caballos instalando un Kit específico. Claro que esta lindeza técnica conlleva también cambiar los discos y los neumáticos en un concesionario oficial.