Rígido remake del clásico moderno del horror austriaco.
Funny Games se adhiere a la reciente oleada de películas que practican remakes absolutamente idénticos de títulos, unos más clásicos y otros menos. Dio el pistoletazo de salida la extraordinaria e incomprendida Psycho, de Gus Van Sant, usando el mismo guión del clásico de Alfred Hitchcock para introducir sutiles cambios en su versión coloreada, subvirtiendo el original con inteligencia. Las intenciones de Michael Haneke al rehacer su propia Funny Games es mucho más diáfana: ha declarado que su única intención es hacer que su película de 1997 sea más asequible para el espectador norteamericano medio. Pareja protagonista de actores conocidos, algo más cuidada visualmente, pero Haneke repite la atroz historia original con exactitud: una familia recibe en su casa del campo la inesperada visita de un par de jóvenes que inician una serie de sádicos juegos de tortura y humillación con ellos. Si te gustó Hostel, te volverá loco este incómodo remake.