Un pastelito antietrés.
Parece increíble, pero varias generaciones hemos crecido viendo las aventuras y desventuras de esta pobre criaturita con sus compañeros de fatigas: Clara y Pedro.
Que si huérfana, que si a los Alpes, que si su abuelo no le hace caso, que si a la casa de la bruja aquella remilgada… Sí, pobrecita, pero, ¿no acabaste hasta las narices del sobre-exceso de azúcar que Heidi provocaba allí donde iba? Pues nada, nada, ahora es el momento de soltar toda esa energía acumulada sobre la pobre (¡¿pobre?!) niñita de mejillas sonrosaditas. Este «precioso y acogedor» muñeco antiestrés es ideal para no gritarle a tu jefe (o a tu padre, novia, colega...) cuando no debes y, a la vez, saldar una gran deuda kármica con la tele. «Youdoleli-leli, Youdoleli- leli…» ¡ven que te achuche!