Con nada más y nada menos que 211 CV, el John Cooper es una de las estrellas de la gama Mini. Con un motor sobrealimentado y un chasis rebajado con respecto a otras versiones más suaves, cuenta con numerosas ayudas a la conducción, como es el control de estabilidad que, aunque se desconecte del todo, deja activo el bloqueo electrónico del diferencial. Por otra parte, la dirección tiene dos programas de funcionamiento: uno más directo que modifica la respuesta del acelerador y otro más tranquilo.