jueves, 04 de diciembre de 2008

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PLAYSTYLE

Nacho Vigalondo y su PSP versión promocional de Los Cronocrímenes.

Nacho Vigalondo

24/07/2008
Ana Márquez / Fotos: Javier Bautista

Con una PSP ataviada con vendas rosas, el director de Los Cronocrímenes nos demuestra que es más que casual gamer.

«¡Ya es hora de que conociera la redacción! », comenta atravesando la puerta de nuestras cuatro paredes. «Es como me la imaginaba, a partir de ahora voy a venir aquí a escribir, es muy inspiradora...». Y es que este novel director de cine colabora en nuestra revista hermana, Xtreme, en una columna titulada Confesiones de un casual, donde reivindica su realidad, nuestra realidad: «creo que ya va siendo hora de dar a los videojuegos el mismo tratamiento que a las demás artes». Nacho es un creativo nato; es actor, guionista y director de cine, y confi esa ser fanático de los videojuegos: «es mi segundo mundo, aunque a veces pienso que es el primero. Ante cierta saturación para llevar ideas al cine, ves que en los videojuegos hay un terreno amplísimo por explorar a nivel de desarrollo narrativo. Tengo muchas ideas que como películas no están mal, pero como videojuego podrían aportar narrativamente algo nuevo a esta industria».

Es de mente inquieta, las ideas le desbordan y haber tardado más de dos años en sacar a la luz su ópera prima casi le lleva a la locura. «Laberinto, hostias y voyeurismo» así es como ve a día de hoy sus Cronocrímenes y explica que «en España siempre es difícil hacer una peli que se salga de los márgenes habituales, incluso con nominación al Oscar». Sí, en 2005 Nacho Vigalondo fue nominado a los Oscar en la categoría Mejor Cortometraje por 7:35 De La Mañana, pero afirma que no le ha abierto puertas, sino sólo oportunidades: «ser nominado te convierte en alguien bueno en ojos de otros».

En 2009 comenzará el remake americano de Los Cronocrímenes, pues la productora de Tom Cruise (United Artist) ha comprado los derechos, «estoy expectante por ver lo que van a hacer, me da miedo que dejen la mía en pañales... (risas)». Un thriller donde la ciencia-ficción da la mano al terror y la comedia, un género poco visto en nuestro país y muy arriesgado: «puedes utilizar fórmulas eternas, como la infidelidad, para distintos géneros (el drama, la comedia...), pero la ciencia ficción te exige ir hacia adelante. Escribir la historia me ha llevado tiempo y su rodaje ha sido bastante duro, pero es reconfortante saber que la siguiente persona que haga una película de ciencia-ficción y viajes en el tiempo tendrá que ver la mía, y dar un paso más allá».

El cine es magia, te puede llevar al pasado, enfrentarte a ti mismo y, si lo deseas, corregir tus propios errores, pero «hay un proceso intermedio, el rodaje, donde la magia desaparece y te vuelves esclavo de ti mismo. No utilizar efectos especiales y hacer sólo uso del montaje para enfrentar en una misma secuencia a Héctor (protagonizado por Karra Elejalde) me hizo perder la perspectiva y decirme cada día: “voy a creer que esto funciona, que cuando monte este plano con este otro va a haber continuidad”», recuerda Nacho. Pues puede estar tranquilo, lo ha conseguido: el raccord, la puesta en escena y la música son perfectos, y conducen al espectador por una historia que no pierde interés en ningún momento... Pero lo mejor, sin duda, la secuencia del nacimiento de la momia de las vendas rosas, «el propio guión me ofreció al monstruo, y además muy barato de hacer (risas): vendas, un poco de tinte y un abrigo sacado de la basura...». «Intento hacer pelis que no se agoten en un visionado, que la gente le de vueltas al coco y que le apetezca verla de nuevo... Lo que quería es que, bien o mal, se hablara de Los Cronocrímenes, y creo que lo he logrado».

 

 

 


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