Los Coen convierten a Bardem en una máquina de matar.
Apropiarte de dos millones de dólares es una mala idea. Más si cabe si ello implica ser implacablemente perseguido por Anton Chiburgh, un asesino de melena setentera y métodos resolutivos, magistralmente interpretado por Javier Bardem y que podría proporcionarle el Oscar. No será el único que cosechará la película de los Coen. Esta fiel adaptación de la novela de Cormac McCarthy es una deliciosa pieza de cine negro, llamada a convertirse en un clásico, como Fargo o Sangre Fácil.