El Oeste ya no es lo que era.
La aproximación al crimen violento en el cine de los Coen, en Sangre Fácil, en Fargo y de nuevo aquí, en No Es País Para Viejos, siempre resulta cruda, brutal e incluso humorística. No hay nada glamouroso en la violencia que salpica esta adaptación de la novela homónima de Cormac McArthy (premio Pulitzer en 2007), en la que un asesino a sueldo, cuya interpretación valió a Javier Bardem un Oscar, persigue inexorablemente a través de Nuevo Méjico a un pobre diablo que tomó una decisión equivocada. Como extras: rodaje, reportaje y Diario de un Sheriff, donde se explora lo absurdo del crimen y la fatalidad de toda violencia.