Decidida a acabar con su imagen lánguida, la neoyorquina firma un tercer disco que, sin romper con su habitual calidez, resulta un punto más perturbador que sus predecesores. Sigue dando gusto oírla jugando a ser Billie Holiday en la estupenda Sinkin’ Soon, cantante protesta en My Dear Country, y de nuevo poniendo las cosas en su sitio con Thinking About You. Así se hace.