Surgida de la efervescente escena cabaretera madrileña, y en algún punto intermedio entre el feminismo radical en clave Punk Pop Disco de Peaches, el flow callejero de Foxy Brown y el desparpajo netamente ibérico de Rakel Winchester, la chica más rompedora del momento debuta con un disco al que se le quedan cortas etiquetas y definiciones. Grande, muy grande.