Ciencia ficción de aquí mismito.
La novela de Hal Duncan es un tanto extraña: no se trata de un relato de ciencia-ficción, tampoco lo es de fantasía, pero bien podría enmarcarse rápidamente en cualquiera de estos géneros a tenor de su argumento. Entre ángeles caídos y demonios renegados que se buscan para decirse de todo menos bonito, un Infierno místico a punto de entrar en guerra con un Cielo que domina la nanotecnología... En definitiva, el mundo imaginario que describe Duncan resulta a la vez fascinante y desasosegante, familiar y desconcertante. Tal vez sólo los más proclives a las fantasías de la mitología cristiana conecten con Vellum.