EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Uno gana y se corona; dos se caen y pierden cualquier posibilidad de hacer historia, al menos este año. Uno triunfa de forma arrolladora, midiendo sus pasos con sabiduría y coronándose nuevo campeón del mundo de 125cc tras ganar el Gran Premio de Australia de la pequeña categoría, y otros ruedan por los suelos incomprensiblemente, sin pelear por la victoria, a las primeras de cambio y deberán esperar al próximo año para escribir sus nombres entre los campeones.
Julián Julito Simón (Aprilia) se convierte en flamante campeón del mundo, en Phillip Island, de la pequeña categoría, mientras Álvaro Bautista (Aprilia) y Jorge Lorenzo (Yamaha) pierden, casi matemáticamente, cualquier posibilidad de pelear por la corona que, de momento, está en manos del japonés Hiroshi Aoyama (Honda) y del enorme Valentino Rossi (Yamaha), que ayer se conformó con cobrar un extraordinario botín de 20 puntos y convertirse en el escudero de un portentoso, único y arrollador Casey Stoner (Ducati), que ganó, de principio a fin, en casa, como ya ha hecho en las tres últimas ocasiones que el Mundial ha visitado este bello escenario.
CAÍDA TONTA
Simón ganó tan fácilmente como se cayeron Bati y Giorgio. Al piloto de Villacañas (Toledo) no le quedaba más remedio que ganar la prueba de 125cc, pues su título llegaba si quedaba por delante del inglés Bradley Smith, que se empeñó en liderar la carrera desde las primeras vueltas. Así que o Julito le superaba o tenía que esperar siete días más para coronarse, el próximo domingo, en Sepang (Malasia). Y así lo hizo, en la penúltima curva del trazado australiano: Simón apuró la frenada en una curva larga de derechas y acabó con las cuentas.
Con las cuentas habían acabado ya mucho antes Bautista, que se cayó y está ya a 29 puntos de Aoyama cuando restan solo 50, y Lorenzo, que se puso tan nervioso, tanto, en la salida de la categoría reina (era la primera vez este año que no salía en primera línea: pole en Jerez, Mugello, Montmeló y Estoril; segunda plaza en Le Mans, Sachsenring, Brno e Indianápolis; y tercero en Losail, Motegi, Assen y Donington) que, antes de llegar a la primera curva, se chocó con Nicky Hayden (Ducati), lo sacó del asfalto y él, al querer corregir llegado el giro de derechas, acabó en la arena y se dañó la nariz y el dedo meñique derecho.
PIZARRA INESPERADA
Mientras Lorenzo, que ahora ya está a 38 puntos de Rossi cuando restan 50 --lo que significa que el Doctor será campeón si acaba entre los cuatro primeros en Malasia, cosa que ha logrado en el 75% de las carreras que ha disputado en su vida--, se curaba en el hospital del circuito, Vale no acababa de creerse la pizarra que le mostró su equipo la primera vez que pasó por meta: "Lorenzo, OUT". "Necesité dos vueltas para hacerme a la idea", aseguró el campeonísimo italiano. Luego, pese a viajar pegadito a Stoner, se conformó con el segundo puesto. "Es, sin duda --vociferó Rossi, feliz, en el podio--, el mejor segundo puesto de mi vida. Eso sí, espero coronarme campeón ganando en Sepang. Renovar el título mundial siendo cuarto sería feo, ¿no?".
Lorenzo, el piloto que animó el título desde el primer día, fue quien, por un nuevo error (este es su cuarto cero este año: Jerez, Donington, Brno y Phillip Island, a sumar a sus cuatro victorias: Motegi, Le Mans, Indianápolis y Estoril), peleará ahora por el subcampeonato, un extraordinario premio para su segunda temporada entre los reyes.
NORMAS DE PARTICIPACIÓN
En este espacio los lectores pueden dar su opinión sobre las noticias que se publican.
La opinión de LA CABECERA se expresa sólo en los editoriales y los articulistas. Los usuarios de este espacio exponen, por tanto, posturas personales.
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.